SOCIEDADES : La Sociedad Colectiva





Dentro de los distintos tipos de sociedades que recoge el derecho mercantil una de las más interesantes es la sociedad colectiva. No obstante, es muy poco recomendada ya que las deudas de la misma recaen directamente sobre los socios que se exponen a la banca rota por cualquier mala racha de la sociedad.

Este tipo de sociedad es de carácter esencialmente personalista, al estar fundada sobre vínculos de mutua confianza personal entre los asociados, que en nombre colectivo y bajo una razón social integrada por el nombre de todos o alguno de ellos, se comprometen a participar, en la proporción que establezcan, de los mismos derechos y obligaciones; y ofrece como característica especial la de que todos sus miembros responden frente a terceros personal, solidaria, ilimitada (la responsabilidad alcanza a todos los bienes del socio, presentes y futuros) y subsidiariamente, con todos sus bienes, de las resultas de la gestión social.

- Características:

- 1) Funciona o gira bajo un nombre colectivo o razón social integrado por el nombre de todos los socios, de algunos de ellos o de uno solo. Ello sirve para individualizarlas y distinguirlas y se forma con el nombre de todos los socios, de algunos de ellos o de uno solo, debiéndose añadir en los dos últimos casos al nombre o nombres que se expresen las palabras "y compañía". La razón social debe ser exacta y veraz, por lo cual se prohíbe que se incluya en ella el nombre de persona que no pertenezca de presente a la sociedad: así, quien no perteneciendo a la sociedad incluya su nombre a la razón social quedará responsable de las deudas sociales solidariamente con los socios, sin perjuicio de la posible responsabilidad de orden penal.

- 2) En principio, salvo posibles diferencias recogidas en el contrato social, todos los socios participan en la sociedad en plano de igualdad, colaborando activamente en la empresa social. La sociedad colectiva es una "comunidad de trabajo" en la que, salvo prescripción contraria del contrato, todos los socios "tienen la facultad de concurrir a la dirección y manejo de los negocios comunes", sin que la participación del socio en la gestión social se mida por el importe de su aportación patrimonial.

- 3) La sociedad tiene autonomía patrimonial y responde de sus deudas con su propio patrimonio, aunque los socios también respondan de las deudas sociales subsidiaria, ilimitada y solidariamente.

- 4) El Código de comercio prohíbe a los socios que transmitan a otra persona, sin consentimiento de los demás, el interés o participación que tengan en la compañía y establece la disolución de la sociedad por muerte, incapacidad o quiebra de cualquiera de los socios.

- Requisitos formales y contenido de la escritura:

El contrato debe ser otorgado en escritura pública e inscribirse en el Registro mercantil.

Nuestro Código determina las menciones mínimas de la escritura, que son las siguientes:

- a) Nombre, apellido y domicilio de los socios; b) razón social; c) nombre y apellido de los socios a quienes se encomiende la gestión de la sociedad y el uso de la firma social; d) el capital que cada socio aporte; e) la duración de la sociedad; f) las cantidades que en su caso se asignen a cada socio para sus gastos particulares.

El Reglamento del Registro mercantil, amplía estas exigencias añadiendo:

- a) el domicilio de la sociedad; b) el objeto social; c) la fecha de comienzo de las operaciones.

Todas estas menciones deben figurar obligatoriamente en la escritura. Además, los socios están autorizados a consignar cuantos pactos lícitos y condiciones especiales tengan por conveniente establecer.

- Obligaciones del socio:

La primera y fundamental obligación del socio colectivo es la de aportar a la sociedad, poniendo en fondo común bienes, industria o alguna de estas cosas. Al socio colectivo que aporta bienes a la sociedad, el Código le denomina socio capitalista, y, al que aporta industria, le denomina socio industrial. Pero ambos se someten a un estatuto jurídico común, sin perjuicio de que para el socio industrial rijan algunas normas especiales, que se concretan en: a) la prohibición de que se ocupe en negociaciones de especie alguna, salvo si la Compañía se lo permitiere expresamente; b) la exclusión de estos socios de participar en las pérdidas sociales, a menos que por pacto expreso se hubieren éstos constituido en partícipes de ellas y c) la disposición del Código relativa a la participación en las ganancias, según la cual, de no haber determinado el contrato de sociedad la parte de ganancias correspondiente al socio industrial, éste figurará en la distribución en la clase del socio capitalista de menos participación.

- Derechos del socio:

- 1) Derecho a participar en la gestión social.

- 2) Derecho de información.

- 3) Derecho a participar en las ganancias y en el patrimonio resultante de la liquidación.

- Transmisión de las partes sociales:

Como consecuencia de la naturaleza personalista de la sociedad, el socio tiene prohibida la transmisión a otra persona del interés que tenga en la compañía, sin que preceda el consentimiento de los demás. También la transmisión de socio a socio está sometida a esta prohibición, porque en una sociedad como la colectiva, en la que los socios responden personalmente de las deudas sociales, la simple salida de un socio, aunque no implique la entrada de persona nueva, puede traer consecuencias muy graves para la sociedad y para los demás socios. Ni siquiera la sucesión mortis causa implica la entrada automática de los herederos del socio difunto en la sociedad; si no existe pacto de continuar la sociedad con los herederos del fallecido, la sociedad se disolverá (o continuará en su caso, entre los socios sobrevivientes), sin que dichos herederos tengan otro derecho que el de obtener la liquidación de la parte correspondiente a su causante.

- La administración de la sociedad:

Como en todas las sociedades, la administración o gestión social de las colectivas se confía a personas físicas, que la desempeñan separada o conjuntamente en el modo permanente y estable que requieren los intereses de la sociedad. Pero la materia está sometida enteramente a la voluntad de los socios. La escritura social debe designar las personas a quienes se encomiende la gestión de la sociedad, determinando libremente la forma en que ha de ser desempeñada. Los supuestos posibles son los siguientes:

- a) En caso de silencio (supuesto infrecuente) en la escritura, todos los socios, excepto los industriales si los hubiera, tendrán la misma facultad de concurrir a la dirección y manejo de los negocios comunes, y los presentes se pondrán de acuerdo para todo contrato u operación que interese a la sociedad. No obstante, cada socio estará facultado para obligar a la sociedad realizando por sí cualquier operación propia del giro o tráfico de la misma, sin perjuicio de responder del daño que por malicia, abuso de facultades o negligencia grave cause a los intereses sociales.

- b) Por otro lado, la administración puede estar conferida expresamente a varios socios con carácter solidario, supuesto en el que cada uno de los gestores puede realizar por sí cualquier acto de administración social, obligando a la sociedad sin necesidad del consentimiento de los demás.

- c) También puede estar conferida a varios socios con carácter mancomunado, en cuyo caso, cada acto u operación concreta de administración requiere el consentimiento de todos los gestores, con la salvedad de que hubiese peligro inminente de un daño grave o irreparable para la sociedad.

- d) La administración puede haberse atribuido a un solo socio, gestor único que tendrá el monopolio de la administración, sin que ningún socio pueda contrariar ni entorpecer sus gestiones ni impedir sus efectos.

- e) Finalmente, la administración se puede otorgar a una o más personas extrañas a la sociedad, en virtud del principio de libertad de pactos.

Los administradores tendrán las facultades o poderes que les confiera la escritura social. Entre ellos se destacan las facultades administrativas o de gestión interna y la facultad de representación de la sociedad o de gestión externa.

- Disolución y liquidación de la sociedad:

La disolución es un presupuesto para la extinción de la sociedad, pero no son términos coincidentes. Con la disolución se abre en la vida de la sociedad un nuevo período, el de liquidación.

Las causas de disolución son de dos clases: contractuales y legales. Las primeras se deberán establecer en el contrato con plena libertad de los socios para ello. Las segundas se recogen legalmente entrando en juego en defecto de causas contractuales que las excluyan; son las siguientes:

1) Cumplimiento del término de duración prefijado en el contrato.

2) Conclusión de la empresa que constituya el objeto social.

3) Pérdida total del capital social.

4) Quiebra de la sociedad.

5) Muerte de algún socio.

6) Inhabilitación de un socio gestor para administrar sus bienes.

7) Quiebra de algún socio.

8) Denuncia unilateral del contrato.

9) Por acuerdo unánime de los socios.

La disolución deberá inscribirse en el Registro mercantil. Producida la causa de disolución, cualquier socio tiene derecho a hacerla valer promoviendo judicialmente la disolución de la sociedad si los demás asociados se opusieran a ella o no dieran su consentimiento.

La liquidación viene como consecuencia inmediata de la disolución. Y los liquidadores serán las personas encargadas de hacer la liquidación, los cuales deberán percibir los créditos de la compañía, extinguir las obligaciones contraídas de antemano según vayan venciendo y realizar las operaciones pendientes.

Una vez extinguidas todas las deudas y obligaciones de la compañía, o depositado su importe si la entrega no se pudiera verificar de presente, se procederá a dividir entre los socios el haber social resultante de la liquidación. A falta de disposición especial del contrato, la cuota que a cada socio corresponda en la división del haber social debe ser proporcional a su participación o porción de interés en la sociedad.

- La extinción de la sociedad:

Dividido entre los socios el haber social, deberán cancelarse en el Registro mercantil los asientos referentes a la sociedad, y la cancelación comportará la extinción de la persona jurídica social.

Texto proporcionado por ALVAREZ CIVANTOS & ASOCIADOS

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Oscar Alvarez Civantos - central@elabogadoadomicilio.com
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