EN LA RED:

Internet Móvil y GPRS  

 

 



 

Los teléfonos móviles ya no son sólo teléfonos. Desde hace un tiempo son muchos los usuarios que disponen de terminales que no sólo utilizan sus teléfonos para establecer comunicaciones de voz.

Ahora también pueden funcionar como cámaras fotográficas, navegadores de Internet, reproductores de música o vídeo, fax, agenda... Prácticamente no hay casi ningún servicio en este aspecto que no puedan cubrir y se han convertido en auténticos mini-ordenadores que tienen muy poco que ver con los primeros modelos que aparecieron en el mercado basados en la tecnología GSM.

Ahora, los nombres que marcan la transición en la industria de Internet móvil son GPRS y UMTS (Global Packet Radio Service y Universal Mobile Telephony System respectivamente). El salto de GSM a GPRS ha sido fundamental y muy notable. Para hacernos una idea podemos atender a unos datos que demuestran las diferencias. Mientras la velocidad de transferencia en GSM era de 9,6 kbps, la de GPRS es de 144 kbps. Con la tecnología GSM, el tiempo de establecimiento de la conexión variaba entre los 15 y los 30 segundos, mientras que con GPRS la conexión es permanente y el tiempo de establecimiento desciende por debajo del segundo. En cuanto a los pagos, también hay diferencias. En GSM se pagaba en función del tiempo de conexión; en GPRS se paga por la cantidad de información transmitida, no por el tiempo que se invierte en ello.

Hay que destacar que, entre las tres tecnologías mencionadas (GSM, GPRS y UMTS) ninguna es excluyente entre sí. De momento, UMTS aún se debate en su propio baile de siglas y prestaciones, pero augura una auténtica revolución en la telefonía móviles con establecimiento de comunicaciones mediante videoconferencias, conexión a Internet de alta velocidad, descargas, visualización y transmisión de vídeos, etc.

La implantación de GPRS ha sido mucho más rápida, ya que el espectro que utiliza es el mismo que la antigua GSM, pero ampliando los servicios.

Actualmente ya no es una novedad para nadie el amplio mercado de los teléfonos multimedia que incorporan cámara de fotos, permiten descargar juegos, vídeos y aplicaciones u ofrecen la posibilidad de enviar mensajes multimedia (MMS) que, poco a poco, están ganando terreno a los clásicos SMS. De hecho, este servicio fue una de las grandes sorpresas para las compañías de telefonía móvil, ya que se trataba de una aplicación de la que no se esperaba el éxito obtenido. Los usuarios fueron los responsables de este éxito, ya que el envío de mensajes de texto se convirtió en un uso tan habitual, casi, como las básicas llamadas de voz entre interlocutores.

Visto esto, la mensajería multimedia o MMS se convierte en el gran bastión de las operadoras y fabricantes de teléfono. El objetivo es poder enviar y recibir mensajes que no sólo incluyan texto sino que, además, puedan combinarlo con música, vídeos, animaciones, audio, etc. En principio, los mensajes pueden ser enviados y recibidos por teléfonos móviles que tengan las mismas posibilidades 3G. Sin embargo, si desde un terminal más avanzado se envía un MMS a otro teléfono más antiguo, el usuario de éste no podrá ver el mensaje en pantalla, pero sí que recibirá un mensaje escrito en el que se indicará una dirección de Internet a la que dirigirse para ver la animación recibida.

Poco a poco, el uso de estos mensajes se está popularizando, por lo que ya se pueden, incluso, descargar desde Internet diferentes programas que añaden posibilidades a los teléfonos móviles. Los mensajes multimedia funcionan, en realidad, sobre redes GSM, pero también pueden enviarse en redes GPRS y con la llegada de UMTS será muy sencillo enviar también vídeos completos a través de nuestros teléfonos.

Todo el sector confía en que los MMS tengan un gran éxito entre los usuarios, sobre todo, si se consigue unir los avances de la tecnología con los servicios reales que ésta puede añadir.

Las tres tecnologías mencionadas, GSM, GPRS y UMTS, son, por definición, tecnologías de transmisión de información inalámbrica. Y aunque no nos movamos del mundo de las siglas y del sector hay que saber diferenciar muy bien entre las tres tecnología mencionadas y WAP, que es un protocolo. WAP es el encargado de mostrar contenidos y servicios directamente en la pantalla de nuestro teléfono móvil y funciona, de hecho, con las tecnologías anteriores.

Por el momento, WAP no ha tenido la gran aceptación que se esperaba aunque quizá es pronto hacer valoraciones sobre su éxito debido a la juventud de su existencia. Además, el hecho de que se pague por tiempo de conexión, hace que muchos usuarios aún no lo consideren una herramienta diaria con la que trabajar de forma habitual. En cualquier caso, hablar de WAP obliga también a referirnos al lenguaje que tiene que utilizarse para que los teléfonos móviles puedan mostrar los diferentes contenidos y servicios. Este lenguaje es el WML (Wireless Markup Language).

Todo indica, de momento, que el WML tiende a una evolución en convergencia con el HTML para poder establecer estos nuevos contenidos en las pantallas de los últimos teléfonos móviles. Y todo indica, también, que todavía faltan por llegar muchas novedades que nos irán sorprendiendo a nivel tecnológico y que, poco a poco, se irán incorporando a la cotidianeidad de la telefonía y la Internet móvil.
Augurar cómo puede ser el futuro que nos espera es bastante arriesgado, ya que el entorno es cambiante y las decisiones de fabricantes y operadoras dependen de numerosos factores. De todos modos, la tecnología apunta de forma evidente hacia aspectos como el aumento del ancho de banda, que se espera que sea de unos 2 megabytes de forma constante y en todo lugar.

Si la conexión es permanente y no se paga por tiempo sino por datos transferidos, el concepto de "conectarnos a Internet" desaparecerá del día a día. Ya no será un acto en si mismo a realizar, sino una realidad más en nuestra forma de ocio o de trabajo. La conexión, además, será instantánea y cualquier dispositivo móvil, tanto los que conocemos hoy en día como los que puedan aparecer, podrán ser conectados a Internet.

La movilidad es, por lo tanto, la tendencia fundamental a tener en cuenta en la comunicación y en sus intercambios. Los cambios y las evoluciones que hoy se prevén siempre están enfocados a ella y será el usuario el que determine, no ya el éxito de la tecnología en sí (que lo es por sí mismo), sino el éxito de los servicios que de ella se deriven.


Fuente : Optize
www.optize.es



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