Daños materiales provocados (roturas, reparaciones, sustitución de equipos...)
Costes por paradas de producción (momentáneas, para valoración, para toma de decisiones, de reinicialización de procesos...)
Costes de sustitución (búsqueda, selección, horas extras...)
Costes de adaptación (al puesto, a la situación, a la productividad o eficacia requerida...)
Por todo esto se calcula que el coste real es de 2 a 4 veces superior al aparente. Y ello, sin considerar los muy importantes Costes afectivos.
Desde otro enfoque y analizado por otro sistema, se ha estimado que un accidente le cuesta a la empresa entre 5
y 50 veces más que el importe directamente atendido por el seguro.
Como dato, en el año 2002 el coste total (explícito e implícito) estimado por accidente laboral ascendió a 5.984 euros,
produciéndose un accidente (con o sin baja) cada 11,2 trabajadores ocupados, lo que supone un coste por trabajador
ocupado de 534 euros.
Ante estas cifras, la rentabilidad de cualquier inversión en prevención, está asegurada y es notoria.
DE LOS BENEFICIOS DE LA PREVENCIÓN
Muy a grandes rasgos los principales beneficios, de entre los innumerables, serían:
Para el trabajador
Es el primer beneficiado. Evita riesgos innecesarios y controla el resto. Le es gratis.
La protección se extiende a su entorno inmediato, a su familia, al evitar riesgos de costes afectivos y otros.
Para el empresario
Ahorra al no incurrir en los importantes costes derivados de la no prevención.
Mejora el absentismo, aumentando directamente la productividad.
Mejora el clima laboral, afectando a una mejor imagen y aumentando indirectamente la productividad.
Aumenta la calidad del servicio/producto.
Evita conflictos, incumplimientos y sanciones.
Mejora la rentabilidad empresarial.
Para la sociedad
Reduce elevados costes por traspaso de la no prevención a la sociedad (costes por externalidades).
Optimiza el correcto empleo de recursos productivos materiales y humanos de la sociedad.
Reduce costes sociales asociados a la no prevención.