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Tres
palabras mágicas
La
cultura Internet existe. Es un hecho indiscutible que todo el que
quiera hacer negocios en la Red debe comprender y aceptar. Y de entre
las múltiples normas, criterios y valores que definen a este medio
hay tres palabras que podríamos considerar algo así como la Biblia
de Internet. Estas tres palabras mágicas son: "Gratis", "Información"
y "Privacidad".
La
atracción de lo "gratis"
Probablemente
condicionado por sus orígenes, en que Internet estaba circunscrita
a los reducidos círculos universitarios (no comerciales), tiempos
en los que todo lo que existía en la Red era libre y estaba a disposición
de quien lo necesitara, el concepto de la gratuidad se ha vinculado
con la cultura Internet de forma indisoluble. Incluso hoy día, en
que Internet comienza a ser un auténtico mercado donde casi todo
se puede comprar y vender, no se concibe una web de éxito en donde
no se puedan encontrar cosas gratis, ya sea información, cuentas
de correo, acceso a la red o cualquier otra cosa. Tal vez por eso,
cuando los Internautas entran por primera vez en una web, automáticamente
se preguntan mientras echan el primer vistazo: "¿Qué hay aquí para
mí?" Y si no encuentran nada gratis se marchan en el acto sin darte
tiempo a que les expliques lo bueno y barato que son tus productos.
Así
que si estás diseñando tu estrategia en Internet, no olvides que
una parte importante de tu éxito dependerá de lo que puedas ofrecer
"gratis" en tu web. Algo que a ti te cueste poco o nada y para tus
visitantes tenga mucho valor. Y la solución a este problema suele
tener un nombre: Información.
"Información"
es la moneda de la Red
El
origen de Internet era el intercambio de información (militar o académica),
y eso ha provocado que en la Red todo gire alrededor de la información.
Posiblemente uno de los mitos arraigados en el mundo tradicional
que ha roto Internet sea ese tan manido de que "quien tiene la información
tiene el poder". Un axioma que ha provocado que durante mucho tiempo
los poseedores de la información la hayan guardado y ocultado celosamente.
En
Internet el poder también se consigue con la información, pero no
guardándola bajo siete llaves, sino exhibiéndola ante los internautas.
Por eso suele decirse que la información es la moneda de Internet,
porque no sólo puede venderse, y de hecho se hace, sino que también
sirve para comprar las visitas y la fidelidad de los internautas,
que nada agradecen más que una información de calidad cuando visitan
sus sitios preferidos.
El
único requisito que debes tener en cuenta es que la información que
ofrezcas sea útil para tu público-objetivo y que pueda localizarse
con facilidad, no importa la cantidad de ella que tengas en tu web.
Por eso es importante considerar la posibilidad de insertar un buscador
cuando tus contenidos comiencen a ser muy voluminosos.
Respeta
la "privacidad" de tus visitantes y clientes
No
hay duda de que para ti es muy importante saber quién te visita,
y conocer su dirección e-mail para poder comunicarte con ellos. Pero
tienes que comprender que a ellos les preocupa su intimidad, y no
están por la labor de que cualquier desaprensivo (y ellos no saben
si tú lo eres) les bombardee con publicidad indiscriminada o venda
sus direcciones al mejor postor.
Por
eso tienes que establecer una clara y rotunda "política de privacidad"
en tu web, dejando claro ante tus visitantes que las direcciones
e-mail que te den sólo las utilizarás tú, y exclusivamente para los
fines que ellos te las dieron.
Así
que si quieres fidelizar a tus clientes ofréceles gratuitamente (otra
vez la fuerza de lo "gratis") algo que para ellos tenga valor y que
para ti no se muy costoso, por ejemplo: información de calidad (de
nuevo comprando algo y pagándolo con información). Pero ¡cuidado!
Cuando les pidas sus datos no te pases de listo, porque hay algunas
webs que para suscribirte a un boletín electrónico te piden desde
tu fecha de nacimiento hasta el nombre de tu perro. Y con eso lo
único que consiguen es ahuyentar a sus clientes potenciales. Y estas
cosas también forman parte de una buena política de privacidad (ya
apareció otra vez el dichoso concepto).
Conclusión
Como
ves, son tres palabras mágicas que bien combinadas pueden llevarte
a la gloria, y mal utilizadas pueden convertirse en la tumba de tu
negocio en la Red.
Redacción
Albanova.com
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