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Tres
consejos para sobrevivir en la red
Aunque
repetimos una y otra vez a quien nos quiera escuchar que la mayor
virtud de Internet es que permite a los pequeños negocios competir,
e incluso vencer, a las grandes compañías, sigue habiendo muchos
empresarios que no acaban de creérselo. Probablemente porque los
árboles de su experiencia en el mundo real no les deja ver el bosque
donde anida la realidad de los negocios virtuales.
No
hace falta ser un lince de los negocios para tener una empresa más
rentable que Amazon o Terra. Y si algún ciberempresario lo duda que
responda a esta pregunta: ¿Acaso pierdes con tu tienda virtual cientos
o miles de millones cada año? ¿No? Pues ya eres más rentable que
esas compañías, porque ellos sí que los pierden. Basta con ganes
una peseta al año, y ya estás a años luz de rentabilidad de los que
ahora se llaman a sí mismos los reyes de la red.
También
estamos cansados de decir una y otra vez que la Nueva Economía tiene
muchas características propias, algunas muy distintas de la economía
tradicional. Pero hay algo que no ha cambiado, y es la regla básica
de cualquier negocio: si gastas más de lo que ingresas estás condenado
a desaparecer.
Los
que cada día nos dejamos la piel en la red intentando sacar nuestras
pequeñas empresas adelante sin el soporte de grupos financieros que
nos aporten toneladas de dinero, sin disponer de millonarios presupuestos
de publicidad y sin contar nuestras plantillas por cientos de empleados,
sabemos de qué estamos hablando.
Y aunque
de este tema podríamos discutir horas y horas, en nuestro habitual
pragmatismo pensamos que lo que se debe hacer es sacar conclusiones
útiles. Así que ahí van tres consejos que, bien aplicados, pueden
suponer la diferencia entre el éxito y el fracaso.
Por
supuesto, no son los únicos que se deben tener en cuenta, pero sí
son tres que no deben faltar en la agenda de asignaturas obligatorias
del ciberemprendedor.
Compite
en servicios, no en precios
Uno
de los mayores errores que se están cometiendo en la red es intentar
ofrecer los precios más bajos, para lo cual no hay otro remedio que
estrechar los márgenes. Esa filosofía de fidelizar los clientes en
base a precios baratos es completamente errónea, porque en cuanto
los precios suben, los clientes huyen. En cambio, la fidelización
en base al servicio de calidad, a la atención personalizada y a factores
similares es la que no se resiente por un alza de los precios.
Cada
día más se está demostrando que las motivaciones de compra de los
internautas se están derivando del factor precio al factor servicio,
incluyendo en este último aspectos como la atención al cliente, la
rapidez en el envío de los pedidos, la seguridad, las garantías,
etc. Y esa debe ser la base de una buena estrategia a largo plazo.
Es
ridículo pensar en sobrevivir perdiendo dinero en cada venta, porque
si lo que se pretende con eso es captar una gran masa de clientes,
las ventas pueden alcanzar niveles insoportables. Y si nos limitamos
a vender poco para controlar las pérdidas, ¿para qué demonios nos
sirve esa estrategia?
Además,
¿te has fijado que la mayor parte de los negocios que pierden toneladas
de dinero venden prácticamente lo mismo? En cambio, los que sí están
funcionando bien son negocios originales, innovadores y atractivos
que no tienen necesidad de competir con precios a la baja.
¿O
acaso alguien cree que se puede mantener operativo un negocio virtual,
pagar a los empleados, el coste bancario de las transacciones on-line,
la empresa de logística que transporta los pedidos, la promoción
permanente, etc. sin margen comercial?
Así
que no te lances a competir en precios, salvo que te sobren muchos,
muchos millones y no te importe perderlos. Por el contrario, compite
en innovación y en servicios, para que tus clientes se encuentren
tan satisfechos que no sientan la tentación de irse aunque tu competencia
les ofrezca mejores precios.
No
malgastes tu dinero en anuncios ineficaces
Esas
mismas empresas millonarias en pérdidas a que nos referíamos antes,
son las que suelen gastarse ingentes presupuestos en publicidad masiva.
Una publicidad que en su mayor parte no les produce ningún resultado.
Parece
mentira, pero lo que estas empresas hacen es encargar campañas publicitarias
millonarias a grandes agencias de publicidad, la mayor parte de las
veces soportadas en medios de comunicación tradicionales (TV, radio,
prensa, etc.). Es decir, están promocionando Internet fuera de Internet,
están anunciándose para quien no es su público objetivo, porque la
mayor parte de los que ven esos anuncios no son internautas. Y por
si eso fuera poco, utilizan medios que no permiten testear los resultados
de la publicidad antes de lanzarla, con lo que están desaprovechando
la enorme ventaja que tiene Internet: que todo se puede medir y chequear
de forma inmediata y antes de lanzarlo.
La
clave de la publicidad en Internet está en testearlo todo antes de
ponerlo en marcha. Probar con dos anuncios distintos en el mismo
medio para ver cuál funciona mejor, probar dos anuncios iguales en
varios sitios para ver sus resultados, probar diferentes tipos de
banners antes de elegir cuál se va a usar, etc., etc.
Pero
ellos no, a ellos les sobra el dinero, y no les importa gastárselo
porque, en definitiva, no es suyo, sino de los inversores que financian
el proyecto, por eso no chequean nada, por eso nunca saben si los
resultados han sido rentables o no, por eso pierden tantos millones
sin pestañear.
Pero como ni tú ni yo podemos permitirnos ese lujo, no podemos gastar
un céntimo sin antes haber testeado suficientemente lo que vamos
a hacer y haber comprobado que funciona. Incluso si no te gastas
nada en publicidad y te limitas a dedicar varias horas a la semana
en hacer marketing de tu sitio web en la red, también deberías chequear
lo que vas a poner en marcha, porque tu tiempo es una parte importante
de tus escasos recursos, y tienes que saber cómo invertirlo mejor
para que te produzca los resultados que deseas.
Construye
tu negocio ladrillo a ladrillo
Otro
de los terribles errores que está provocando el derrumbe constante
de tantas puntocom es que nada se construye sobre bases sólidas.
En una frenética huida hacia adelante, lo único que cuenta es crecer
mucho y muy deprisa, abrir oficinas en varios países, aunque no haya
clientes, aunque no haya ingresos, aunque las pérdidas sean estremecedoras.
Basta con enseñar abultadas estadísticas de visitantes y páginas
vistas para que los directivos se sientan satisfechos. Pero la última
línea de la cuenta de resultados, esa que dice si hay pérdidas o
beneficios, no cuenta. Eso es cosa de la vieja economía. Y nosotros
pertenecemos a la nueva, a esa que se construye a golpe de talonario,
de stock options, y de proyecciones grandilocuentes a varios años
vista. ¿Qué hemos perdido un 500% más que el año pasado? ¡No importa!
Hagamos otra ronda de financiamiento y consigamos varios miles de
millones más para seguir creciendo. Lo importante es que tenemos
un millón de visitas al mes. ¡Ya llegarán los beneficios!
¡Que
gran error! Un elevado número de visitantes no asegura los ingresos.
¿Cuántos de esos que ahora entran en la web a recoger las migajas
que les ofreces gratuitamente estarán dispuestos a gastarse su dinero
contigo? Muy pocos, te lo aseguro por experiencia.
Así
que no te dejes seducir por esos espejismos. Los negocios, dentro
y fuera de la red, se construyen paso a paso, asentando una piedra
antes de colocar otra encima. Porque si no se hace así, en cuanto
sopla un ligero viento el edificio se viene abajo como un castillo
de naipes.
Lo
que quiero decir con esto es que no te lances a frenéticas carreras
para competir en un crecimiento absurdo. Recuerda lo que dice el
viejo refrán italiano: "Qui va piano va lontano", o lo que es lo
mismo: "Quien va despacio va lejos".
Tu
obligación como empresario es ganar dinero desde el primer día, o
desde el primer mes, o tan pronto como puedas. Y reinvertir ese dinero
en crecer, y cuando encuentres la fórmula que claramente te genera
beneficios, invertir tanto como puedas en desarrollarla. Pero no
enterrar miles de millones en cuatro meses para lanzar proyectos
que sólo funcionan sobre el papel.
Luis
Camacho
CEO de Albanova.com
www.albanova.com
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