|

El
Comercio Electrónico:Conceptos Generales
Introducción
De
todas las posibilidades que ofrece Internet para las empresas, el
comercio electrónico es, sin duda, una de las más atractivas. La
posibilidad de acceder a un mercado de más de 200 millones de clientes
potenciales, que se duplicarán en menos de dos años, es algo que
no sólo resulta interesante para cualquier empresa, sino que ha supuesto
una revolución como nunca antes se había producido en los mercados
mundiales, hasta el punto de que ha cambiado el concepto y la forma
de hacer negocios.
Las
grandes consultoras internacionales realizan a diario previsiones
del extraordinario volumen de negocio que genera y generará el comercio
electrónico. Sin embargo, la realidad demuestra que estas grandes
cifras están, hoy por hoy, en manos de unas pocas empresas. En consecuencia,
la pregunta que todos los comerciantes se hacen es: ¿Es viable para
una empresa pequeña o mediana entrar en el negocio del comercio electrónico?
La
respuesta es, rotundamente, sí. No obstante, hay una serie de aspectos
que conviene matizar, y eso es lo que pretendemos hacer en este informe,
que no tiene más objetivo que ayudarte a tomar la mejor decisión.
¿A
quién nos dirigimos?
No
todo el comercio electrónico es igual; no es lo mismo vender a otras
empresas (lo que se llama B2B o business to business) que venderle
al consumidor final (actividad que se conoce como B2C o business
to consumer). Al igual que ocurre en el comercio real, las estrategias
y mecanismos de uno y otro difieren considerablemente, pero dado
que lo habitual para las pymes es dedicarse al B2C, es decir, vender
al consumidor final, éste será el tema en el que centraremos nuestra
exposición.
¿Cómo
funciona el comercio electrónico?
En
el comercio electrónico intervienen, al menos, cuatro agentes:
- El
proveedor, que ofrece sus productos o servicios a través de
Internet.
- El
cliente, que adquiere a través de Internet los productos o servicios
ofertados por el proveedor.
- El
gestor de medios de pago, que establece los mecanismos para
que el proveedor reciba el dinero que paga el cliente a cambio de
los productos o servicios del proveedor.
- La
entidad de certificación, que garantiza mediante un certificado
electrónico que los agentes que intervienen en el proceso de la
transacción electrónica son quienes dicen ser.
Además
de estos agentes suelen intervenir otros que están más relacionados
con el suministro de tecnología en Internet (proveedores de hospedaje,
diseñadores de páginas web, etc.) que con el propio comercio electrónico.
Básicamente
un sistema de comercio electrónico está constituido por unas páginas
web que ofrecen un catálogo de productos o servicios. Cuando el cliente
localiza un producto que le interesa rellena un formulario con sus
datos, los del producto seleccionado y los correspondientes al medio
de pago elegido. Al activar el formulario, si el medio de pago elegido
ha sido una tarjeta de crédito, se activa la llamada "pasarela de
pagos" o TPV (terminal punto de venta) virtual, que no es más que
un software desarrollado por entidades financieras que permite la
aceptación de pagos por Internet. En ese momento se genera una comunicación
que realiza los siguientes pasos: el banco del cliente acepta (o
rechaza) la operación, el proveedor y el cliente son informados de
este hecho, y a través de las redes bancarias, el dinero del pago
es transferido desde la cuenta del cliente a la del proveedor. A
partir de ese momento, el proveedor enviará al cliente el artículo
que ha comprado.
Todas
estas operaciones se suelen realizar bajo lo que se denomina "servidor
seguro", que no es otra cosa que un ordenador verificado por una
entidad de certificación y que utiliza un protocolo especial denominado
SSL (Secure Sockets Layer), garantizando la confidencialidad de los
datos, o más recientemente con el protocolo SET (Secure Electronic
Transaction).
La
seguridad del comercio electrónico
Ningún
sistema es seguro, y la razón para hacer esta afirmación tan rotunda
es muy simple: por muy complejo que sea un código de seguridad, con
el tiempo alguien lo descifrará.
Este
círculo sin fin es bien conocido por los expertos en seguridad. Todos
los días nos llegan noticias de que ordenadores de grandes instituciones,
públicas o privadas, han sido violados por hackers o piratas informáticos,
a pesar que estos organismos habían invertido muchísimo dinero en
seguridad.
El
comercio electrónico está basado en sistemas informáticos y, como
tal, es inseguro. Es más, la filosofía con la que se diseñó Internet
en los años 60-70 no contempló estos sistemas de seguridad y, de
hecho, los sistemas que se han implementado para hacerla segura sugieren
una violación de los principios de privacidad. Aunque, en definitiva,
la tendencia actual es crear sistemas seguros pero que garanticen
la privacidad.
Por
otra parte, hoy día la utilización de tarjetas electrónicas como
medios de pago es algo habitual y forma parte de nuestra vida cotidiana.
Todos hemos comprado algo con tarjetas o hemos sacado dinero de un
cajero automático sin preguntarnos si estos sistemas son realmente
seguros. Y efectivamente no lo son, ya que también están integrados
en sistemas informáticos. Pero no es sólo eso, sino que muchas veces
perdemos de vista nuestras tarjetas de crédito cuando las entregamos
para realizar un pago en un comercio o un restaurante, sin pararnos
a pensar en la cantidad de operaciones que podrían realizarse con
nuestra tarjeta y a nuestras espaldas en unos pocos minutos. Además,
es bastante frecuente que en muchos establecimientos no comprueben
la coincidencia de nuestra identidad con los datos que aparecen en
la tarjeta de crédito. Y en todas estas circunstancias estamos asumiendo
riesgos, aunque el mucho tiempo que llevamos haciéndolo nos produzca
una falsa sensación de seguridad.
Pues
bien, en el comercio electrónico ocurre igual. La seguridad es un
concepto relativo, aunque la novedad del medio aumenta los temores
del usuario. Por lo tanto, estamos ante un problema de confianza
que se irá resolviendo poco a poco, a medida que los internautas
vayan adquiriendo confianza y comprobando que el porcentaje de fraudes
es mínimo en relación con el número de transacciones que se realizan
cada día en la Red.
¿Qué
necesito para hacer comercio electrónico?
La
actividad comercial en Internet, el comercio electrónico o virtual,
no difiere mucho de la actividad comercial en otros medios, el comercio
real, y se basa en los mismos principios: una oferta, una logística
y unos sistemas de pago.
Podría
pensarse que tener unas páginas web y una pasarela de pagos podría
ser suficiente, pero no es así. Cualquier acción de comercio electrónico
debe estar guiada por criterios de rentabilidad o, al menos, de inversión,
y por tanto deben destinarse los recursos necesarios para el cumplimiento
de los objetivos. Porque si bien se suele decir que poner una tienda
virtual en Internet es más barato que hacerlo en el mundo real, las
diferencias de coste no son tantas como parece, si se pretende hacerlo
bien, claro.
Los
objetivos básicos de cualquier sitio web comercial son tres: atraer
visitantes, fidelizarlos y, en consecuencia, venderles nuestros productos
o servicios para poder obtener un beneficio con el que rentabilizar
las inversiones realizadas que son las que permiten la realización
de los dos primeros objetivos. El equilibrio en la aplicación de
los recursos necesarios para el cumplimiento de estos objetivos permitirá
traspasar el umbral de rentabilidad y convertir la presencia en Internet
en un auténtico negocio.
La
percepción del mercado
En
Internet estamos siempre manejando grandes cifras, y eso provoca
percepciones equívocas.
Internet
es, por encima de todo, un medio de comunicación, y como en cualquier
otro medio, la audiencia está relacionada con la forma en que utilicemos
la comunicación. Cuando realizamos una campaña publicitaria en cualquier
medio tradicional (prensa, radio, TV, etc.) intentamos llegar a un
determinado tipo de público y no a otro. En Internet esta segmentación
del mercado es especialmente importante, debemos determinar cuál
es nuestro público-objetivo y dirigirnos a él. La pregunta es: ¿habrá
entre esos 200 o 300 millones de internautas suficientes clientes
potenciales para mi producto? Seguramente sí, pero tendrás que realizar
un esfuerzo para llegar hasta ellos, y ese esfuerzo también tendrás
que medirlo en términos de inversión económica.
Por
otra parte, no te consueles pensando que a medida que Internet crece
aumenta tu mercado potencial, porque también aumenta el número de
tus competidores, y eso te obligará a afinar cada vez más tus estrategias
de marketing. Así que te recomendamos que te acostumbres a pensar
en términos de "bueno" en lugar de pensar en términos de "mucho".
1º
Consejo: "Antes de dar un paso analiza todos los medios a tu disposición
y no te dejes llevar por las modas ni impresionar por las grandes
cifras."
El
problema comercial por definición
Como
ya hemos dicho, vender por Internet no es muy distinto de hacerlo
por otros medios. Así que haz un examen de conciencia para ver si
tu empresa está capacitada para vender : ¿conoces tu producto? ¿tienes
un argumentario de venta¿ ¿conoces a tu competencia? ¿tienes bien
identificado a tu público-objetivo? etc., etc. Pero sobre todo intenta
responder a la pregunta fundamental: ¿por qué se vende mi producto?
El
carácter latino nos mueve mucho más a pensar en las razones del fracaso
que en las del éxito. Ese es uno de los motivos por los que los anglosajones
tienen un espíritu más emprendedor.
Considera
que por el hecho de vender en Internet tendrás una gran desventaja:
el cliente tendrá que tomar la decisión por sí solo, ya que no tendrá
un vendedor que le asesore. Por lo tanto analiza las objeciones que
te formularía tu cliente y trata de darle respuestas en la web. Sé
exhaustivo, aunque no pesado, con la información, y si tu cliente
te hace preguntas mediante un formulario o por correo electrónico,
¡enhorabuena!, has dado un gran paso. Lo que ahora tienes que hacer
es contestarle inmediatamente, porque él estará esperando una respuesta
rápida.
2º
Consejo: "Hagas lo que hagas en Internet, hazlo pensando en el cliente."
El
problema de la logística
Antes
de iniciar tu negocio de comercio electrónico asegúrate de que tienes
capacidad logística para asumirlo, es decir, que tienes disponibilidad
de los productos que ofertas y puedes enviarlos a cualquier parte
del mundo (o al menos a la zona geográfica que quieres cubrir) en
un tiempo y a unos costes razonables. Piensa que en Internet tu mercado
se amplía considerablemente, y con seguridad te llegarán clientes
desde puntos muy lejanos.
3º
Consejo: "Si no dispones de una infraestructura logística adecuada
o los costes del transporte penalizan a los del producto, no pienses
en mercados globales, porque también se pueden hacer muy buenos negocios
a nivel local."
El
problema de la comunicación
¿Suelen
vender tus vendedores en la primera visita? Probablemente no. A los
clientes les cuesta tiempo decidirse, y probablemente el vendedor
tenga que volver a verle repetidas veces para contestar a sus objeciones,
negociar las condiciones de la operación y, por último, cerrar la
venta.
Cuando
diseñes tus páginas web ponte en la piel de tus clientes y hazte
dos preguntas: ¿Por qué habría de visitar estas páginas? Y ¿por qué
habría de volver a visitarlas de nuevo?
El
concepto de fidelización es fundamental en Internet y cualquier esfuerzo
en esa dirección se suele ver recompensado. Piensa que en los mercados
tradicionales se intenta fidelizar al cliente después de que nos
ha comprado, pero en Internet es distinto. En la Red tenemos que
fidelizar a los visitantes para que nos compren por primera vez,
ya que está comprobado estadísticamente que los internautas no compran
hasta haber visitado una web entre 5 y 7 veces. Así que no tendrás
más remedio que ser creativo para conseguir que tus visitantes regresen
a tu web una y otra vez hasta que compren.
Pero
dado que nadie va a volver a tus páginas para ver lo mismo una y
otra vez, no tendrás más remedio que actualizarlas con frecuencia
y aportar novedades que incentiven ese regreso.
4º
Consejo: "Una web de éxito no es la que recibe muchas visitas distintas,
sino la que consigue fidelizar a sus visitantes."
El
problema del producto
Hay
unos productos que son más adecuados para ser vendidos por Internet
que otros, y son los llamados productos digitales, es decir, aquellos
que por su propia naturaleza no requieren ser enviados físicamente
a casa del cliente (software, información, música, determinados servicios,
etc.). Por eso es importante que analices tu producto para ver su
grado de adecuación a Internet.
El
ranking de los productos más vendidos en la Red es el siguiente:
1.
Servicios. Son aquellos servicios relacionados con contenidos
muy variados que se consumen en la propia Red. Por ejemplo: páginas
de sexo, información sobre la bolsa, asesoramiento legal, acceso
a zonas privadas con información muy especializada, etc.
2.
Productos informáticos. El software es fácil de vender por Internet,
ya que una vez formalizada la transacción se puede descargar, lo
que satisface una de las principales motivaciones de compra del internauta:
la inmediatez. El hardware no tiene esta característica, aunque se
vende bien porque permite conseguir productos especializados que
a veces es difícil encontrar a nivel local.
3.
Música. La aparición del formato MP3 que permite escuchar y descargar
música con un alto nivel de calidad ha supuesto una revolución, y
una amenaza, para el comercio musical, y al igual que el software
tiene la ventaja de la inmediatez. Sin embargo, actualmente este
sistema está sometido a todo tipo de investigaciones judiciales a
causa de su posible ilegalidad, ya que elude el pago de los derechos
de autor.
4.
Libros. Es un producto muy demandado en la Red, y la prueba es
que en Internet se encuentras las mayores librerías del mundo con
una oferta amplísima. Una de las razones es la considerable reducción
de precio que tienen los libros en las tiendas virtuales.
5.
Viajes y turismo. Los billetes de avión y las reservas de hotel
son otros de los productos más demandados en la Red.
Queremos
destacar que todos estos productos tienen un precio relativamente
bajo. El comprador virtual tiende a arriesgar poco dinero en sus
adquisiciones a través de la Red. De hecho, se han generalizado las
tarjetas con un límite relativamente bajo para realizar compras en
la Red. Está comprobado que es más fácil vender un producto de 5.000
ptas. que uno de 50.000 ptas.
Por
el contrario, ¿qué productos son los más difíciles de vender? En
primer lugar, aquellos cuya adquisición requiere la comprobación
de características físicas (perecederos, textiles, etc.), los que
tienen un alto nivel de personalización (trajes a medida) y los que
tienen un precio muy elevado (automóviles, vivienda, joyas, etc.).
Sin
embargo, aunque consideres que tu producto es poco adecuado para
el comercio electrónico, puedes utilizar Internet para captar clientes
potenciales y cerrar ventas por otros medios convencionales.
Internet
es un medio muy visual y, por tanto, tendrán ventaja aquellos productos
que se puedan "ver". Asimismo, es un medio frío en el que no existe
el contacto personal, por lo que las desconfianzas se acentúan. En
consecuencia, tendrán ventaja aquellos productos muy estandarizados
en los que sabemos exactamente que lo que compramos es realmente
lo que dice ser (por ejemplo: una novela o un CD, cuyos autores e
intérpretes, y por supuesto su contenido, son invariables).
5º
Consejo: "Analiza tu producto y adapta tu estrategia comercial en
Internet a sus características."
El
problema de la confianza
En
la venta, el problema de la confianza adquiere dos perspectivas:
la confianza en el producto y la confianza en la empresa que lo vende.
Es evidente que es más fácil vender un producto conocido que otro
que no lo es.
Vender
un perfume de una marca acredita, como, por ejemplo, Ives Saint Laurent,
a través de Internet es posible, ya que una vez superada la barrera
del precio, el producto despierta por sí mismo suficiente confianza
como para interesar a un cliente potencial, sobre todo si lo comercializa
la propia casa fabricante o un distribuidor oficial.
Igualmente,
si una tienda física de reconocido prestigio, por ejemplo El Corte
Inglés, tiene una tienda en Internet, el cliente potencial lo reconocerá
de inmediato como un sitio "de confianza" donde realizar sus compras
virtuales.
Además,
está el problema de las garantías. ¿Qué ocurre si el cliente no está
satisfecho con el producto? A esa pregunta hay que dar una respuesta
en la web exponiendo claramente el mecanismo para realizar devoluciones
o resolver cualquier incidencia.
6º
Consejo: "El éxito de una tienda virtual está muy vinculado al que
tendría la misma tienda en el mundo real."
El
problema de las motivaciones
¿Por
qué compra la gente a través de Internet?
Estas
son algunas de las posibles respuestas:
1.
Porque no tienen fácil acceso a ese producto, ya sea por cuestiones
geográficas o por exclusividad de la oferta (productos que sólo se
venden en la Red).
2.
Por comodidad, ya que, además de no perder tiempo de tienda en tienda,
se lo mandan a casa.
3.
Por la amplitud de la oferta, ya que la posibilidad de comparación
entre productos similares es considerablemente mayor de la que es
posible encontrar en una tienda real.
4.
Por el precio, aunque esta consideración está perdiendo cada vez
mayor importancia, dado que el incremento de costes de transporte
equilibra las posibles reducciones en el precio del producto.
7º
Consejo: "Pon de relieve ante tus clientes las ventajas de comprar
por Internet. Realiza ofertas especiales para clientes que compren
a través de la Red. La posible reducción de tus márgenes en las ventas
virtuales se verán compensadas con la paralela disminución de los
gastos comerciales."
El
problema del marco legal
Pese
a las muchas iniciativas internacionales para dotar a Internet de
un marco legal que permita el fomento del comercio electrónico, ninguna
de ellas ha tenido éxito hasta ahora, si bien parece que en plazo
breve la Unión Europea sacará a la luz su proyecto de legislación
para el sector.
En
general, las leyes que regulan el comercio electrónico en cada país
son distintas, si es que existen. En España, hoy día se aplican las
leyes que regulan la venta por catálogo. Así que tendrás que intentar
darle a tus clientes todas las garantías posibles que la ley todavía
no les concede, para que ese aumento de tu credibilidad profesional
se traduzca en un incremento de tus ventas.
Cuando
se produzca una venta en tu tienda virtual, junto con el pedido recibirás
los datos del cliente, lo cual te permitirá construir una base de
datos que podrás utilizar para otras acciones de marketing directo.
No obstante, recuerda que los datos de tus clientes están protegidos
por la LORTAD (la ley orgánica que regula el tratamiento automatizado
de los datos personales).
Es
recomendable dar de alta la base de datos de clientes en el Registro
correspondiente e incluir el texto legal que la protege junto al
formulario de pedidos. Y, por supuesto, incorporar todas las necesarias
medidas de seguridad para proteger esos datos de los que eres depositario,
ya que a eso es a lo que te obliga la ley.
Analiza
tu producto en relación con la legislación de otros países a los
que pueda ir destinado. Muchos productos tecnológicos, alimenticios,
de joyería u obras de arte tienen restricciones de circulación. Piensa
que salvar esas restricciones, caso de que sea posible, puede resultar
en un encarecimiento del producto, por ejemplo, a causa de impuestos
que quizás no existen en tu país.
8º
Consejo: "Analiza el marco legal en el que se va a desarrollar tu
actividad y la circulación de tu producto."
El
problema tecnológico
Dependiendo
de las características de tu producto y del tipo de venta que haga
tu tienda virtual, los recursos tecnológicos a utilizar serán más
o menos sofisticados. Si tu catálogo tiene pocas referencias, no
te rompas la cabeza con sofisticados sistemas de bases de datos.
Pero si te decides o te ves en la necesidad de utilizar un sistema
de bases de datos, también tienes dos opciones: alquilar o comprar
alguno de los sistemas de comercio electrónico disponibles en el
mercado.
El
alquiler es la forma más económica de introducirse en esta actividad.
Hay varios proveedores de alquiler de sistemas de comercio electrónico,
bien como tiendas virtuales o como centros comerciales virtuales
(los llamados "malls", aunque esta opción no te la recomendamos por
razones que se explican en otro artículo de nuestra Sección Comercio
Electrónico).
La
ventaja del alquiler es la rapidez de implementación, ya que una
vez decidido el diseño de la web sólo hay que cargar la base de datos
de productos y ya se está en disposición de empezar a vender. En
su afán de simplificar el servicio a sus clientes, muchos de estos
proveedores tienen ya acuerdos con entidades financieras para la
utilización de pasarelas de pago y con empresas de transporte para
el envío de mercancías. Sin embargo, la selección del proveedor debe
ser cuidadosa, porque existen diferencias muy grandes tanto en precio
como en calidad de servicio de unos a otros.
Por
el contrario, la adquisición de un sistema propio requiere cumplir
con dos pasos fundamentales. El primero, obviamente, es la comprobación
de que el sistema elegido es el que realmente necesitamos, ya que
los hay para todos los gustos.
En
la medida de lo posible intenta integrar el sistema de comercio electrónico
con tus sistemas de comercio tradicional. Si ya posees un software
de gestión, averigua si hay una solución de comercio electrónico
compatible con tu sistema. En caso contrario, te verás obligado a
duplicar una gran parte de tu trabajo. Para no equivocarse es conveniente
echar un vistazo a las comparativas que se publican periódicamente..
El
segundo paso consiste en contactar con sitios web que lo estén utilizando
para conseguir su opinión sobre el sistema y sobre el servicio prestado
por la empresa suministradora. También habrá que tener en consideración
si nuestro ISP (proveedor de servicios de Internet) puede albergar
y mantener este sistema, ya que en caso contrario tendríamos que
seleccionar un nuevo proveedor de hosting en donde alojar nuestra
web.
El
diseño de un sistema a medida o la adaptación de alguno estándar
es, quizás, la opción más costosa y de resultados más imprevisibles,
aunque puede ser la más rentable a largo plazo. Piensa que un sistema
de este tipo es similar al que tendrías que instalar en tu empresa
para realizar el mismo tipo de gestión e incluiría módulos como clientes,
facturación, almacén, etc.
9º
Consejo: "Antes de decidirte por uno u otro sistema, analiza los
que utilizas en tu empresa y comprueba qué solución es la que mejor
se adapta a tus necesidades."
El
problema de las pasarelas de pago
Las
entidades financieras están dando soporte a las llamadas "pasarelas
de pago" o "TPV virtuales", un sistema electrónico mediante el cual
se pueden realizar transferencias de fondos desde la cuenta del cliente
a la del comerciante. En España, los bancos han desarrollado sus
propias pasarelas de pago en lugar de adoptar, y en su caso adaptar,
las que existen el mercado, lo cual ha provocado una lentitud desesperante
en el desarrollo del comercio electrónico en nuestro país y ha llegado
a motivar denuncias por parte de algunos usuarios.
Existen
dos modelos genéricos de pasarelas de pago ofertadas por las entidades
españolas. El primer modelo se basa en la instalación del software
que constituye la pasarela de pago en el servidor del ISP. Por tanto,
la disponibilidad del servicio y la eficacia del mismo está en manos
del propio ISP, en cuyo sistema se realiza una parte de las transacciones
y no en el servidor de la entidad financiera.
El
segundo modelo está basado en que la pasarela de pagos está integrada
en el propio sistema de la entidad financiera, y las transacciones
se realizan dentro de este sistema. Además, tanto en uno como en
otro sistema, se debe tener en cuenta si las transacciones se realizan
bajo protocolos SSL, SET o ambos.
En
cualquiera de ambos casos, y dado que las entidades financieras no
cobran nada por la contratación e instalación de la pasarela de pagos
sino un determinado porcentaje de comisiones sobre las transacciones
gestionadas, te recomendamos que analices los porcentajes que te
cobrarán como comisión por dichas transacciones, así como por el
cambio de divisas, teniendo en cuenta que muchos clientes te pagarán
en dólares.
10º
Consejo: "Ten cuidado con las pasarelas de pago ofrecidas por las
entidades financieras y las comisiones que te cobrarán. Lee cuidadosamente
los contratos y analiza hasta qué punto te obligas al firmarlos."
Conclusión
Si
después de todo lo expuesto sigues decidido a lanzarte a implantar
una tienda virtual en la Red te felicitamos, porque, sin ningún género
de dudas, Internet es el mercado del futuro, y el que no se posicione
en él, difícilmente logrará sobrevivir.
En
cualquier caso, mentalízate de que estás entrando en un mundo nada
fácil, donde tendrás que estar aprendiendo permanentemente, innovar
de forma constante, hacer marketing a diario y estudiar a tu competencia
a cada minuto.
Una
actividad en la que no tendrás tiempo para aburrirte, pero que, a
la larga, puede resultarte no sólo muy provechosa sino una aventura
apasionante.
Redacción
Albanova.com
www.albanova.com
El Portal de los Negocios en Internet

|