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El
"Posicionamiento"
como estrategia diferencial de marketing
¿Te
has preguntado alguna vez por qué cuando vas a coger de la estantería
de un supermercado un producto de una determinada marca, de pronto
paras tu mano en el aire, cambias de opinión y coges el de al lado?
La razón se llama "posicionamiento", y el motivo es que, con independencia
de cuál fuera la primera marca en que te fijaste, la que finalmente
elegiste es la que estaba mejor posicionada en tu mente.
Pero
¿qué es realmente el posicionamiento? Es, como casi todas las cosas
en marketing, una cuestión de percepción, y consiste en conseguir
que nuestra marca se grabe en la mente de nuestros clientes potenciales
en la forma en que a nosotros nos convenga y asociada al concepto
que hayamos definido previamente.
¿Por
qué es una cuestión de percepción? Porque no importa si nuestro producto
es mejor, más duradero, de más calidad, etc., si el cliente lo percibe
realmente así. Dicho más claramente: el posicionamiento no tiene
nada (o muy poco) que ver con la realidad, sino con la forma en que
los clientes nos ven. Claro que, obviamente, si la realidad coincide
con el posicionamiento que queremos, tanto mejor, y sobre todo será
mucho más fácil conseguirlo.
Pero
lo que en realidad subyace en las estrategias de posicionamiento
es lograr destacar un "elemento diferencial" de nuestro producto,
marca, etc., respecto a su competencia. Algo que lo hace distinto,
mejor, más atractivo, más deseable. Y no importa si es algo objetivo,
como ser más barato, o algo tremendamente subjetivo, como que nuestro
perfume hace que la mujer atraiga más a los hombres.
La
importancia del posicionamiento y la fuerza que ejerce sobre las
decisiones de compra justifican que las grandes empresas gasten millones
en posicionar sus productos.
Ante
esta afirmación me parece escuchar miles de voces preguntando al
unísono: ¿Y cómo voy yo, sin apenas presupuesto, a conseguir posicionar
mis productos?
La
verdad es que no es sencillo, pero tampoco imposible. Y, sobre todo,
lo importante es que puede hacerse a golpe de millones, como están
haciendo tantos sitios web, o con muy poca inversión, aunque trabajando
muy duro, como hacemos la mayoría de los ciberemprendedores. Lo único
que hace falta es saber cómo hacerlo.
La
clave del posicionamiento está en dos conceptos que supongo habrás
oído más de una vez, aunque es posible que no sepas exactamente a
qué se refieren.
- USP
(Unique Selling Proposition o Propuesta Unica de Venta)
Se refiere a la necesidad de que tu propuesta sea muy clara, muy
concreta, pueda definirse en muy pocas palabras, y tenga un único
concepto. Por ejemplo: en Albanova.com, nuestra USP es la siguiente:
"Proporcionamos servicios y contenidos en español para empresarios
y profesionales de los negocios en Internet". No se puede decir
más en menos palabras. Queda perfectamente claro qué hacemos, cómo
lo hacemos, en qué ámbito geográfico y quién es nuestro público-objetivo.
Si tú no eres capaz de hacer lo mismo con tu negocio, es difícil
que consigas un buen posicionamiento en la mente de tus clientes.
Porque el posicionamiento implica asociar lo que vendes con un idea
muy concreta, y si empiezas por no poder concretar lo que vendes,
todo lo demás está de sobra.
- Brand
(Marca)
Se entiende por marca las palabras que conforman tu nombre comercial
o el de tu producto, su logo, el anagrama con sus formas y colores,
o cualquier combinación que permita identificar rápidamente quién
eres.
¿Recuerdas el símbolo de Nike? Lo vemos por todas partes, desde
los anuncios de la TV a las camisetas de los jugadores de fútbol.
Y en ninguna parte está escrito su nombre. Ni tampoco es necesario.
Su nivel de notoriedad es tal que prácticamente todo el mundo lo
conoce, porque han sabido hacer "branding" de una forma espectacular.
Y también gastándose una fortuna, todo hay que decirlo. Pero de
nuevo te insisto en que incluso sin dinero para invertir puedes
hacer "branding", de una forma más modesta y más lenta. Claro que
tampoco tú pretendes ser Nike, ¿verdad?
Lo
cierto es que para empezar a caminar por el sendero del posicionamiento,
lo primero que tendrás que hacer es sentarte con un papel y un lápiz
e intentar poner por escrito tu USP. En un máximo de dos líneas y
veinte palabras. Y si no puedes hacerlo, tendrás que empezar a trabajar
en esa definición, porque sin ella no puedes intentar posicionar
adecuadamente tu producto.
Una
metodología que puede ayudarte es comenzar por escribir todas las
características de tu producto.
Volvamos
a poner como ejemplo a Albanova.com. Las características de nuestro
producto (entiéndase nuestro Portal) son:
- Nuestro
público-objetivo son las personas que tienen negocios en Internet
y los profesionales que trabajan en ellos.
- El
modelo de negocio en que nos concentramos es el B2C.
- Nos
dirigimos exclusivamente al segmento de las "pymes" (pequeñas y
medianas empresas) de Internet.
- No
vendemos productos; prestamos servicios y proporcionamos contenidos.
- Cubrimos
todas las necesidades que pueda tener nuestro público-objetivo para
crear o gestionar su negocio.
- Ofrecemos
un servicio personalizado, basado en el contacto real.
- Sólo
trabajamos para el mercado de habla hispana.
Aunque
podríamos citar algunas otras características, estas son las principales,
y son suficientes para, basándonos en ellas, poder definir nuestra
USP, esa que quedó expuesta anteriormente.
Como habrás visto, todo se basa en concretar al máximo qué haces,
cómo lo haces y para quién lo haces, y las definiciones suelen incorporar
alguna restricción que es lo que la caracteriza:
- Sólo
hacemos...
- Abarcamos
todo...
- No
cubrimos...
- Vendemos
exclusivamente...
- Etc.
También
hay una serie de palabras que suelen aparecer siempre que se está
definiendo un posicionamiento o USP, son las siguientes:
- Mayor
que
- Menor
que
- Más
fácil
- Más
capacidad
- Mayor
calidad
- Más
barato
- Mayor
garantía
- Más
duración
- Más
moderno
- Más
flexible
- Más
rápido
- Etc.
Conclusión
Conseguir
un posicionamiento claro y rotundo en la mente de tus clientes potenciales
es vital para alcanzar el éxito.
Si
no posicionas adecuadamente tu producto en la mente de tu público-objetivo,
identificando con claridad los elementos diferenciales que tiene
respecto a su competencia, no conseguirás que su decisión de compra
te sea favorable.
Aunque
no dispongas de grandes presupuestos, si sabes cómo hacerlo y trabajas
duro, tal vez no consigas desbancar a los gigantes de la red de la
noche a la mañana, pero lograrás alcanzar una sólida posición en
tu nicho de mercado desde donde continuar trabajando para incrementar
paulatinamente tu volumen de negocio.
Redacción
Albanova.com
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